Después, mi esposo se retiro de Carabineros y se nos ocurrió la idea de instalar en nuestra casa en el Barrio O’higgins, una pequeña botillería que llevaría el nombre de “Botillería CheGoyo”, en honor a mi hermano que había fallecido unos años atrás. Sabíamos que con la ayuda de Dios y la de mi hermano enfrentaríamos este nuevo desafío para seguir creciendo.

Pasaron años de mucho sacrificio, de entrega, de trasnoches, con la finalidad de avanzar como familia y de entregar la mejor atención a nuestra fiel clientela que nos acompañaba todos los días, y así con el paso de los años nuestro negocio ya había crecido y su nombre también, ahora era “Botillería y Minimarket CheGoyo”.

Trabajamos durante 18 años con todo nuestro corazón y con el sueño de volver algún día a Quintay, ya nuestro hijos estaban grandes, con sus hermosas familiar, llenos de nietos, era el momento de partir y disfrutar nuestra vejez donde nos conocimos cuando jóvenes.

Fue así como llegamos a Quintay, adquirimos un bien raíz que comenzamos a reconstruir poco a poco, para posteriormente trasladarnos en forma definitiva y dejar hermosos recuerdos de nuestro primer negocio “Botillería y Minimarket CheGoyo” agradeciendo en todo momento lo que nos entregó a cada momento.Pero esto no terminaba ahí, como siempre nos han gustado los negocios, conversamos en familia y decidimos construir unas hermosas y acogedoras cabañas para los visitantes de Quintay, con todas las comodidades, atendidas por sus propios dueños, excelente ubicación, realmente hermosas y por supuesto manteniendo la bella tradición en honor a nuestro hermano le pusimos el nombre “Cabañas & Hostal CheGoyo” de Quintay.
Solo nos queda agradecer a todos quienes de una u otra manera han sido parte de nuestra historia, de nuestras vidas, de nuestras penas y alegrías, decirles que los estaremos esperando en Quintay, siempre serán bienvenidos y muy bien atendidos.

Atte.
Familia Ramirez Varas